No nacieron en Brasil, Argentina, Italia o Alemania, donde la tradición asegura regularmente futbolistas de alto nivel. Tampoco en aquellos países que han disfrutado de algunas generaciones con buenos jugadores que dieron la campanada en los grandes torneos como fueran Hungría en 1954, Suecia en 1958 y 1994, Dinamarca en 1992, Bulgaria en el Mundial de Estados Unidos, la República Checa en la Eurocopa de 1996, Croacia en 1998… Ellos en cambio pertenecen a países sin grandes gestas en el mundo del fútbol y que rara vez cuentan con los mejores jugadores vistiendo la camiseta de la selección, pero ello no fue obstáculo para abrirse paso como estrellas del balón. Irlanda del Norte, Liberia o Finlandia fueron algunos de esos países que vieron cómo uno de los suyos entraba en las listas de los mejores jugadores del momento.

George Best (Irlanda del Norte)

Una leyenda del Manchester United y del fútbol inglés, Balón de Oro y uno de los mejores extremos que ha visto este deporte, célebre por sus andanzas tanto dentro como fuera del terreno de juego. La longeva tradición del número 7 en Old Trafford empezó con este futbolista nacido en Belfast, capital de Irlanda del Norte. El Quinto Beatle no pudo trasladar al fútbol de selecciones su éxito con los red devils: Best fue internacional desde 1964 a 1977, periodo en el que su país no se clasificó a ningún Mundial ni Eurocopa. Curiosamente, el mejor momento de Irlanda del Norte llegó poco después en el Mundial de 1982 en España, donde pasó la fase de grupos por delante de la anfitriona y de Yugoslavia. Best todavía estaba entonces en activo y fue considerado para el equipo nacional, pero su capacidad física estaba ya muy mermada y finalmente no acudió a la cita mundialista.

George Weah (Liberia)

El único futbolista africano que ha ganado el Balón de Oro nació en un país con tan poca tradición futbolística como Liberia, donde trascendió su figura como estrella del deporte y llegó a fundar un partido político que a punto estuvo de ganar las elecciones. Weah era una de las grandes estrellas de aquel PSG que brillara en Europa en los noventa, lo que le valió el fichaje por el Milan. En Italia siguió deslumbrando con goles tan espectaculares como este al Hellas Verona, lo que le valió el dorado galardón de France Football. A punto estuvo de llevar a Liberia al Mundial, pero nunca lo consiguió. Sí lo hizo para la Copa de África de 1996 y la de 2002, ya en la recta final de su carrera. Para el pequeño país africano ya era un logro estar presente en el campeonato.

Jari Litmanen (Finlandia)

La buena labor de los ojeadores del Ajax quedó patente con el fichaje de un joven finlandés que comenzó a destacar en la liga de su país, notorio por el Hockey Hielo o los deportes de motor como la F1 o el Rallye pero no por el fútbol. Una vez en Ámsterdam se convirtió en pieza clave de aquel Ajax de Van Gaal que maravilló en Europa de la mano de una generación irrepetible de canteranos. Litmanen ocupaba la mediapunta y su fútbol se adaptó a la perfección al modelo vertiginoso de la escuela holandesa, aunque posteriormente no brilló de igual manera con el Barcelona o el Liverpool. Lideró a Finlandia junto al central Sami Hyypia, pero no logró la ansiada clasificación para un gran torneo.

Andriy Shevchenko (Ucrania)



Aquel Dinamo de Kiev cogió a toda Europa desprevenida ganando en estadios como el Bernabéu o el Camp Nou, y su principal argumento era su pareja de delanteros formada por Rebrov y Shevchenko. Especialmente bueno era el segundo, que destacaba por su potencia y capacidad goleadora. Los grandes de Europa se lo rifaron tras sus exhibiciones en la Liga de Campeones, y fue el Milan quien fichó al ucraniano para que marcara una época en San Siro ganando la Liga de Campeones y el Balón de Oro. No era el único buen jugador de la selección ucraniana, pero sí su estrella indiscutible y fue clave para que, en la única participación de la selección ucraniana en un Mundial (2006 en Alemania) alcanzara los cuartos de final. También brilló en la Eurocopa de 2012, ya en la recta final de su carrera con 36 años y en la que Ucrania era anfitriona junto a Polonia. Sheva marcó un doblete contra Suecia que significó la victoria ante el combinado nórdico.

Henrikh Mkhitaryan (Armenia)

Tras ser el máximo goleador de la liga ucraniana con el Shakhtar, el armenio fichó por el Borussia Dortmund, que lo catapultó al panorama principal del fútbol europeo. Mourinho se lo llevó al Manchester United, consciente de que su velocidad podría ser importante para el fútbol que quería implantar en Old Trafford. Fue complicado al principio pero, tras un periodo de adaptación, Mkhitaryan ya es indiscutible en el once del técnico portugués. No es habitual ver a un futbolista de Armenia en los grandes del continente, pero la calidad del futbolista de Ereván no pasó desapercibida para los ojeadores europeos e incluso al otro lado del charco: en su día el Boca Juniors quiso hacerse con sus servicios. Con su participación, Armenia ha destacado más en las fases de clasificación y esperan poder llegar a su primer gran torneo de selecciones.

Zlatko Zahovic (Eslovenia)

Hoy cuenta con dos de los mejores porteros de Europa como son Oblak y Handanovic, pero tras la independencia de Yugoslavia, la selección de Eslovenia quedó a la sombra de equipos más potentes como Serbia y Croacia. Zahovic, que hacía carrera en el Oporto y el Olympiacos, era su jugador más destacado y brilló en la Eurocopa de 2000, primer gran torneo que disputó el país esloveno y en el que marcó tres de los cuatro goles de su equipo, que no obstante no sirvieron para pasar la fase de grupos. Tras la Eurocopa fichó por el Valencia, pero su rendimiento fue más discreto y sus problemas con Héctor Cúper hicieron que sólo estuviese una temporada en Mestalla. También disputó el Mundial de Corea y Japón.

Ryan Giggs (Gales)

El fútbol galés ha dejado grandes futbolistas como el delantero Ian Rush, el guardameta Southall o John Charles, ex del Leeds y la Juventus y considerado uno de los mejores jugadores británicos de todos los tiempos. Actualmente, con Bale como estrella indiscutible y apoyado el futbolista del Real Madrid en buenos jugadores como Ramsey o Joe Allen, Gales vive un buen momento como demostró en la última Eurocopa (primera en la que participaba), donde fueron la revelación al alcanzar las semifinales. Pero antes las cosas nunca fueron fáciles, que se lo digan a Ryan Giggs: el extremo galés del Manchester United fue uno de los mejores jugadores del Viejo Continente pero nunca pudo disputar un gran torneo a pesar de sus esfuerzos. A buen seguro que disfrutó como el que más del buen hacer de los suyos en la Eurocopa de Francia.

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Gabriel Caballero