Entre resúmenes de Estudio Estadio, radio el domingo a las cinco de la tarde y cromos de Panini, Daniel Toribio Aquino escribía su historia en el fútbol español. Apodado el Toro por su potencia física, el delantero argentino se hizo un nombre en nuestro fútbol a base de goles y esfuerzo, siempre a caballo entre primera y segunda división y dejando huella allá por donde pasaba, fuera el Benito Villamarín, La Condomina o el Carlos Belmonte. Echó raíces en Murcia, donde se retiró en 2002 y adonde había llegado procedente de Argentina allá por 1989. Un año después, en 1990, nacería su hijo, también llamado Daniel, que se convertiría posteriormente en una de las promesas del fútbol español. Sin embargo, tras pasar por varios clubes (entre ellos el Atlético de Madrid) su carrera parecía estancada y ya resultaba lejano el recuerdo de la Eurocopa sub-17 ganada con España en 2007. El Racing de Santander, al asalto un año más al ascenso a Segunda División, le ofreció sumarse a su proyecto este verano. Con tres goles en los tres primeros partidos de liga, el Torito Aquino, así llamado por su padre, comienza a rentabilizar su fichaje.

Forjado en la segunda división argentina, los goles del Toro Aquino ayudaron a Banfield a ascender a la máxima categoría del fútbol argentino. Su rendimiento no pasó desapercibido para Carlos Bilardo, seleccionador de la albiceleste, que lo hizo debutar con Argentina en 1988 al lado de Ruggeri, Simeone o Dertycia. Un año después llegaría al fútbol europeo tras firmar por el Murcia, que peleaba en los campos de segunda división. Benito Floro se fijó en sus goles y reclutó a Aquino para el Queso Mecánico, llegándole así la oportunidad de debutar en primera. Tras medio año en Albacete regresó a segunda para convertirse por dos temporadas consecutivas en el Pichichi de la división de plata: primero en el Mérida y después en el Betis, que lo fichó por 40 millones de pesetas. Aquino fue uno de los primeros fichajes de Lopera.

Los 26 goles del argentino ayudaron al equipo verdiblanco a ascender a primera división, y el Betis se convirtió en la revelación de la Liga 94-95, la del Madrid de Valdano. Era el Betis de Serra Ferrer, el de Cuéllar, que ficharía por el Barcelona tras una gran temporada, el de Josete, Cañas, Vidakovic, Alexis, Ureña, el del Pedro Jaro, trofeo Zamora aquel año… un Betis que después se haría más grande con fichajes como Alfonso, Finidi o Jarni, pero antes quedaron terceros aquel año tras ganar en la última jornada al Madrid en el Bernabéu, donde nadie había logrado llevarse la victoria, un Madrid ya campeón pero que salió con todos sus titulares. El equipo sevillano se llevó la victoria con dos goles de Aquino y alcanzó la tercera plaza final por delante de Barcelona y Sevilla, el eterno rival.

aquino-rayo

El EuroBetis comenzaba un nuevo proyecto y Aquino no tenía cabida en él, con lo que recaló en el Rayo Vallecano. Al lado de jugadores como Guillherme y Onésimo, el delantero argentino marcó 14 goles en aquella temporada de los 22 equipos y las 42 jornadas, incluido este zurdazo al Barcelona de Johan Cruyff que entró por la escuadra de Busquets.



Y sin embargo, tras aquel buen año en Vallecas, acabó su periplo por la máxima categoría: regresó a Albacete y después a Murcia, donde continuó marcando goles hasta su retirada en conjuntos de tercera en la región murciana. Posteriormente se sacó el carnet de entrenador y dirigió a las categorías inferiores de los Pimentoneros y otros equipos murcianos, además del Zakhyntos FC, de la segunda división griega.

El Torito, campeón de Europa

Con apenas 17 años, Daniel el Torito Aquino ya levantaba un título con las categorías inferiores de la selección española. Junto a De Gea, Mata, Fran Mérida, Iago Falque, Ignacio Camacho o la que entonces era la estrella de esa generación, Bojan Krkic, España batía en la final de la Eurocopa sub-17 a Inglaterra, en un torneo en el que desfilaban nombres como los de Eden Hazard o Toni Kroos. Unos meses después perdería la final del Mundial de la categoría ante Nigeria. Ya retirado, su padre confesaba pasarlo peor viendo a su hijo que batiéndose sobre el césped contra los Patxi Ferreira, Juanma López o Rafael Alkorta.

A principios de 2008 debutó en primera con el Murcia de la mano de Lucas Alcaraz, pero no fue hasta la llegada de Javier Clemente, que arribó al banquillo para tratar de alcanzar la permanencia, cuando Aquino se hizo un fijo en el XI. Casualidades de la vida, su primer gol en primera lo marcó en Santander ante el club cuya camiseta hoy defiende. El Murcia no logró el objetivo, y Aquino no siguió subiendo esa escalera que se le presuponía. Pasó por Valladolid y Oviedo hasta que el Atlético llamó a su puerta para jugar en el filial, llegando a debutar con el primer equipo entrando en el minuto 88 ante el Zaragoza y dándole tiempo a dar una asistencia a Diego Costa. Volvió al filial, y tras una buena temporada en Segunda B fichó el pasado año por el Numancia para jugar en la Liga Adelante, donde no logró asentarse.

Tras conseguir el liderato en la última jornada de su grupo en Segunda B, el Racing de Munitis se estrelló en los play-off en su camino a la categoría de plata, y este año comenzaba nuevo proyecto de la mano de Ángel Viadero, técnico de la casa que había pasado por los banquillos de varios clubes españoles como el Eibar o el Burgos. El conjunto montañés ha tenido que desprenderse de varias piezas importantes para hacer caja y sanear las cuentas, traspasando a Mamadou Koné al Leganés o a los hermanos San Emeterio al Sevilla Atlético, pero a cambio han llegado nombres importantes en la categoría y Dani Aquino es el más conocido.

aquino-racing

Diferente al juego que practicaba el argentino, el Torito es un jugador más técnico y habilidoso, que puede jugar en punta o como extremo. Sus tres goles en los tres primeros partidos, tres de los cuatro que ha marcado el equipo, han ayudado en las victorias sobre Palencia y Pontevedra y el empape ante el Celta B, lo que ha aupado al conjunto verdiblanco a la zona alta de la tabla. Un buen comienzo para un club que busca recuperar su sitio en la élite y un jugador que intenta relanzar su carrera: puede ser una buena alianza para ambos. Seguro que el Toro Aquino estará pendiente de ello.

Sobre el autor Ver todos los posts Web del autor

Gabriel Caballero