Stanislav Lobotka

Es sinónimo de alerta cuando se habla de un jugador por el dinero que puede dejar en las arcas de un club. Está pasando en los últimos días con Stanislav Lobotka (Eslovaquia, 1994), internacional eslovaco que llegó al Celta de Vigo casi de puntillas, procedente del Nordsjælland danés a cambio de 5 millones de euros el pasado mes de julio. A sus 23 años, en Balaídos ya observan que con el nivel que está ofreciendo, su cláusula de 35 millones de euros se va a quedar corta para un mercado de fichajes en el que para un grande la citada cifra es la que se paga, prácticamente, por un recogepelotas.

Lobotka aprovechó el compromiso ante el Barcelona para que todos fuesen testigos de la calidad que atesoran sus botas. El choque de Copa de la semana pasada dejó patente las características de un centrocampista que ha conseguido sentar a Radoja, inamovible en el doble pivote celeste hasta la llegada del eslovaco, y que ya dio muestras de su clase en el Europeo Sub-21 que hace unos meses se llevó a cabo en Polonia y en el que hasta por dos ocasiones fue elegido MVP. Ante el Barça, las soluciones de su equipo en zona de máquinas pasaron por sus botas y aunque es cierto que a la media hora suyo fue un error que pudo costarle caro a los gallegos, no se achicó en la toma de decisiones posteriores, en su totalidad acertadas.

Lobotka es capaz de robar, de dar un pase que rompa líneas, de ofrecerse a sus compañeros y de mantener la sangre fría aunque tenga delante a dos de los mejores equipos del mundo. Se crece en la adversidad y no le tiemblan las piernas. Y hace fácil lo difícil, algo sumamente complejo para la posición que ocupa, en la que los riesgos deben ser mínimos. Agradecen esa fiabilidad jugadores como su acompañante, Wass, como un Iago Aspas al que también hay que dar de comer aparte. Ante el Real Madrid sorprendió la suplencia de Lobotka —quizá porque Unzué pensó en la vuelta de la Copa— pero fue salir al terreno de juego junto a Emre Mor, con el 1-2 en el marcador, y revolucionar a los suyos.

Al final el Celta rescató un más que interesante punto frente los blancos al tiempo que Lobotka confirmaba ser uno de los nombres a tener en cuenta. La adaptación a la Liga de este polivalente y bajito (1.68 metros) medio procedente del torneo danés y que no tuvo suerte en el Ajax, dotado de una visión de juego y técnica que le han convertido en el timón del Celta, es para tener en cuenta. Un excelente eje vertebrador que limpia el juego sucio y que da luz al trabajo oscuro que se le presupone. Y cuya progresión, de seguir en aumento, dejará más de un cero en la caja celtista.

Foto | Getty Images

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.