El Real Madrid se viene abajo. Dos años después de la llegada de Zinedine Zidane al banquillo y pocos días después de haber cerrado el mejor año de su historia con cinco títulos, el equipo no arranca. La última muestra de indolencia blanca la vivió anoche ante un tremendo Celta de Vigo, en un partido en el que los madridistas consiguieron remontar el tanto inicial de Wass con dos fogonazos de Bale, pero terminó prácticamente pidiendo la hora tras el testarazo de Maxi Gómez en el 81’, y que llegó poco después de que Iago Aspas provocara y marrara un penalti. El resultado tras el quinto empate en el campeonato doméstico no es otro que tener al líder, el Barça, a 16 puntos cuando todavía no ha terminado la primera vuelta y, lo que es peor, sensaciones horribles a un mes vista del PSG.

Porque sí, porque por mucho que ante el micrófono se quiera ofrecer algún tipo de esperanza, como que si hay un equipo capaz de remontar, este es el blanco, lo cierto es que hoy en día parece una utopía que el Real Madrid (32 puntos con un partido menos) logre recortar tanta diferencia con un rival que además, le pintó la cara en el último partido del año en el Bernabéu. El Barcelona (48) está muy bien, pero también lo está el Atlético (39) y el Valencia (37). Con el torneo de la regularidad descartado, centrarse en reeditar la Champions League no parece una mala idea. Sin embargo, habrá que ver si para el 14 de febrero, día que tendrá cita el compromiso continental, los síntomas de depresión han conseguido aminorarse en Chamartín.

Motivos dispares

Se buscan motivos al declive blanco en apenas unos meses. De una plantilla que se conoce, que es la autora en su gran mayoría del mejor año natural en 115 de historia y que está irreconocible. Algunos hablan de falta de hambre, como si los títulos hayan causado una indigestión a los jugadores y hayan dicho basta. No es mala teoría, aunque el arriba firmante nunca se haya creído del todo aquello de que se puede cansar uno de ganar. Los fichajes, en verano, parecían acertadísimos. Se rejuveneció la plantilla con varios JASP como Theo, Llorente, Ceballos, Vallejo… que no han tenido ni minutos, ni continuidad, ni la confianza por parte de Zidane. ¿Acaso todos ellos llegaron a Concha Espina saciados de títulos?



El año pasado el Madrid ofrecía garantías saliera quien saliera. Conseguía sumar los tres puntos en juego, resolvía y Zizou podía dosificar su plantilla. Así, jugadores aparentemente suplentes como Isco terminaron siendo indiscutibles. Pero esta temporada, no. El banquillo del Real Madrid no convence a su entrenador y el once de gala tampoco responde. El madridismo no entiende la confianza del francés en Benzema. Y reclama un delantero con urgencia. Mientras, el club parece atar a un portero —Kepa— y cuando parece todo hecho, ZZ lo descarta ante la prensa. Como si las decisiones de quienes mueven los hilos fuesen por un lado, y las suyas, por el otro. Es cierto, el Madrid no necesita un portero ahora mismo, necesita otra cosa.

Necesita recuperar la fluidez en el juego, la autoestima. Hasta hace no tanto, llegar al tramo final del partido con resultado en contra apenas preocupaba en la parroquia blanca porque el Madrid sabía ganar a toque de corneta. El minuto noventayramos parece haberse esfumado y lo que hoy queda es un Marcelo al trote cuando pierde un balón en el centro del campo, un Cristiano Ronaldo que por mucho Balón de Oro que haya recibido hace menos de un mes, se viene arrastrando desde que comenzó el curso y un Benzema que sin competencia, porque Mayoral no lo es, se puede permitir el lujo de vagar por el césped porque se sabe intocable. Falta amor propio, que entre el balón y sí, puede que algún refuerzo que reactive un vestuario alicaído.

Es evidente que un club como el Madrid siempre vuelve, y como ha sucedido a lo largo de la historia, está claro que volverá. Pero no lo hará por el simple hecho de lucir el escudo que luce. No. Hay que tomar medidas y la primera debe ser tratar de evitar caer en la autocomplacencia. Trabajar duro. Pensar en el próximo partido y olvidarse de las clasificaciones. No estaría mal peinar el mercado de fichajes, pero si no, es momento de que Zidane pegue un volantazo y recuerde a los suyos, por si se les ha olvidado, de dónde vienen. Al Madrid le urge volver y tiene poco más de un mes para que la reconciliación cristalice antes del día de los enamorados.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.