La pretemporada del Madrid ha sido una cortina de humo: en cuanto las cosas se han puesto serias, los de Zidane han demostrado la solvencia con la que se hicieron con el doblete hace solo unos meses. Curiosamente se ha visto en el doble enfrentamiento ante Manchester United y Barcelona (cosas de la International Champions Cup): en ninguno de los amistosos de este torneo se impuso el equipo blanco, pero en cuanto han llegado los títulos oficiales ha mostrado el Madrid su condición de campeón de Liga y Champions. Y, sea por el reciente regreso de Cristiano Ronaldo de sus vacaciones o por convicción de Zidane, lo ha hecho con cuatro centrocampistas y dos arriba, el sistema que tan buenos réditos le dio al final de la pasada temporada. Resta comprobar si, cuando estén todos en plena forma, mantendrá esta pizarra: no hacerlo parece ahora mismo una quimera.

Con Isco en la mediapunta por delante de los centrocampistas, y no formando parte de esa línea en un 4-3-3, es cuando el malagueño encuentra su mejor versión. Lleva el juego (difícil es verle perder un balón), llega arriba y ayuda cuando el equipo no tiene el balón. Tras sus dos magníficas actuaciones en Skopje ante el United y en el Camp Nou sería extraño verle relegado al banquillo. Junto a Kroos, Modric y Casemiro forma un centro del campo dominador, sin igual en Europa y con recambios de lujo como Kovacic, Asensio, Ceballos y Llorente. Ante la ausencia de Modric por sanción, Kovacic completó una muy buena actuación en la Supercopa, en la que además hizo un excelente trabajo defensivo con Messi.



El reciente regreso de Cristiano ha hecho que Bale y Benzema sean los dos delanteros, dejando dudas sobre su efectividad: ninguno de los dos se ha estrenado desde la vuelta al trabajo tras las vacaciones. La fulgurante entrada de Cristiano en el Camp Nou les ha puesto más aún en entredicho, demostrando que está paso y medio por delante de sus compañeros de ataque. No obstante, de la actuación del galés se pueden recuperar algunos aspectos positivos: con este 4-4-2 no está tan encorsetado en la banda derecha; en Barcelona se le vio llegar al remate (cerca estuvo de marcar) y también caer a las dos bandas, territorio de sobra conocido desde el que sacó buenos centros al área. Se espera más de él, pero es este un sistema que le puede sentar bien al de Cardiff.

Menos participativo estuvo Benzema: apenas una buena jugada que terminó con un remate de Carvajal, que sacó Jordi Alba cuando se dirigía a la portería. Su calidad está ahí, y es un hecho que se entiende mejor con Cristiano que con Bale, pero se le pide mucho más al ‘9’ del Madrid.

Con la sanción de cinco partidos al portugués el debate permanecerá aparcado, pero de cara al mercado seguirá siendo una cuestión primordial para el club: con el 4-4-2, la amplia nómina de centrocampistas y con la BBC para dos puestos, resulta innecesario pensar en reforzar al equipo a no ser que se vuelva a hablar de la salida de Bale. El problema, claro, será dejar a alguno de ellos en el banquillo. En cambio, si Zidane regresa al 4-3-3 no sería descabellado que pensaran en un delantero para suplir el rol de Morata la pasada campaña. Aunque ahora mismo, lo descabellado parece desarmar ese centro del campo que tan buen rendimiento está ofreciendo.

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Gabriel Caballero