Desde el principio llamó la atención: tenía 18 años y, ante la baja de última hora de Anthony Martial, debutó en Old Trafford con el Manchester United en la Europa League. Lo hizo además con un doblete ante el Midtjylland danés, y sus tantos le valieron la clasificación a los red devils para la siguiente ronda. Aquello le gustó tanto a Marcus Rashford que sólo unos días después repitió doblete en su debut en la Premier League, nada menos que ante el Arsenal. Su irrupción en el fútbol inglés hizo que todas las miradas en el continente se dirigieran hacia el Teatro de los Sueños, y el seleccionador inglés, Roy Hodgson, no podía ser menos con la Eurocopa a la vuelta de la esquina. Le dio la oportunidad al chaval en un amistoso previo al torneo ante Australia y, para no faltar a la recién creada tradición, marcó en su debut con los Pross. Tanto convenció al técnico que se lo llevó a la Euro a pesar de contar ya con Kane, Vardy o Sturridge. En Francia, Rashford se convirtió en el jugador más joven en disputar este torneo con Inglaterra, aventajando en cuatro días a un Rooney al que podría suceder en varios aspectos. Tras aquella media campaña de debut en la que asombró a todos, esta temporada Rashford continúa creciendo y siendo importante para todo un Manchester: ayer le dio en Vigo el triunfo a los suyos en la ida de las semifinales de la Europa League.

Fue Van Gaal el técnico que le dio la oportunidad en el primer equipo, añadiendo así el entrenador holandés un talento más a su larga lista de ilustres debutantes: Davids, Seedorf, Kluivert, Xavi, Puyol, Iniesta, Müller… Rashford entró en el equipo inglés en un contexto apropiado para un delantero como él: los Diablos Rojos se habían gastado una millonada en fichajes pero no lo habían aprovechado para formar una plantilla equilibrada, teniendo una excelsa cantidad de centrocampistas y extremos (como Martial y Depay) pero pocos nueves tras la marcha de Falcao y Van Persie. Así, Rooney tuvo que ejercer de ariete al principio de temporada cuando siempre le había ido mejor arrancando unos metros desde atrás, y hasta Fellaini tuvo que jugar de ‘9’ en alguna ocasión. De esta forma, la aparición de Rashford fue más que bienvenida en Old Trafford.



Para esta temporada, ya con Mourinho llevando las riendas, llegó un delantero de la talla de Zlatan Ibrahimovic para ocupar la punta de lanza del conjunto británico. Rashford siguió sumando minutos no sólo de ‘9’ en ausencia o como complemento del sueco, sino también en banda donde puede explotar su endiablada velocidad, zancada y cambio de ritmo, a los que une una depurada técnica. No es un nueve al uso: es un jugador con un amplio radio de acción, que busca los espacios y dejar atrás al rival en carrera. Bien lo saben Zabaleta y Otamendi del último derbi de Manchester (cómo no, en su primer clásico de la ciudad, hace algo más de un año, también marcó para dar la victoria al United).

Tras la grave lesión de Zlatan, de quien afirma estar aprendiendo un montón, las puertas de la titularidad se abrieron de par en par para el joven delantero y no está desaprovechando la oportunidad: ayer ante el Celta volvió a jugar un buen partido coronado con un gol de falta que dio la victoria a los suyos, encarrilando así el pase a la final. El canterano del Manchester, como en su día lo fueron Beckham, Scholes, Butt o los Neville, fue el jugador más relevante en un equipo hecho en su mayoría a base de talonario.

Esperanza para los Pross

Junto a Dele Alli, otro joven talento que está deslumbrando en la Premier, Rashford es una de las mayores esperanzas del fútbol inglés, y parece llamado a liderar el ataque de la selección sucediendo a Wayne Rooney en ese rol, y entre el delantero y el mediapunta del Tottenham llevar en volandas a esa buena generación formada por Kane, Sturridge (si le respetan las lesiones), Dier, Lallana, Henderson, Stones, Walker o Sterling para hacer, por fin, algo importante en un gran torneo.

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Gabriel Caballero