Las cosas marchaban bien para Juan Mata en el Chelsea: en apenas dos años, los tres entrenadores que se habían sentado en el banquillo de Stamford Bridge, empezando por André Villas-Boas, habían confiado en el asturiano y este les había correspondido con buen rendimiento. En su primer año levantó la Liga de Campeones con Roberto Di Matteo, y un año después la Europa League con Rafa Benítez. En ambas finales fue titular. Pero al tercer año llegó Mourinho para reconquistar la hegemonía en Inglaterra, y la libreta del técnico portugués no casaba con el fútbol de Mata. Tras media temporada alternando el once y el banquillo, el exvalencianista consideró que lo mejor sería un cambio de aires, y un Manchester United en reconstrucción, dirigido por David Moyes, llamó a su puerta con la nada desdeñable cifra de 45 millones de euros en el talonario, gracias al buen cartel del futbolista en la Premier. Dos años y medio después, así es el fútbol y así es la vida, Mata volverá a ver entrar por la puerta del vestuario a José Mourinho, esta vez como flamante nuevo entrenador de los Red Devils. No será el único reencuentro sonado en Inglaterra: después de varias temporadas, Yaya Touré y Guardiola volverán a compartir club en el otro equipo de Manchester.

Tampoco deberían extrañarnos reencuentros de este tipo: hay una serie de clubes en Europa, no más de nueve o diez, que manejan los hilos en lo que a primacía económica se refiere, y no muchos más entrenadores con el caché suficiente como para moverse con frecuencia entre sus banquillos. Ni qué decir tiene que los mejores futbolistas quieren jugar en estos equipos. Entrenadores como Guardiola y Mourinho saben lo que quieren y qué futbolistas son idóneos para sus (antagónicos) esquemas, y tienen el suficiente poder para ejercer de managers en sus equipos y solicitar este o aquel fichaje. A veces, de equipos por los que han pasado anteriormente. No será el caso de Mata y Touré.

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No es que tuviesen sonados enfrentamientos: nada parecido a la bota voladora de Ferguson y Beckham ni el “míreme a los ojitos” de Luis Aragonés y Romario. Simplemente no entraban en sus esquemas. Yaya Touré, medio defensivo en su etapa en el Camp Nou, cedió finalmente ante el empuje de un canterano que despuntaba llamado Sergio Busquets, al que Guardiola otorgó la responsabilidad de sostener el centro del campo de Xavi e Iniesta. Touré se fue a Manchester en una acertada decisión: adelantó unos metros su posición para convertirse en un centrocampista con una enorme llegada, ganar un año tras otro el premio al mejor futbolista africano del año y ser el emblema de un City que se unió a los grandes de Inglaterra. Seis temporadas después, con 33 años y una irregular última temporada en el Etihad (sonado fue su deambular en el Bernabéu), vuelve a encontrarse con Guardiola.

Se daba por hecho, más aún con las mareantes oferta procedentes de China y el renovado interés de un Inter que ya se interesó el pasado año (Mancini fue uno de sus técnicos en el City), que Touré daría por concluida su etapa en Inglaterra, no obstante, las últimas informaciones indican que no le importaría quedarse a las órdenes de su antiguo técnico. ¿Encontrará acomodo en el sistema de un Guardiola que ya ha pedido centrocampistas del perfil de Ilkay Gündogan? Por su parte, el nombre de Mata ya se ha relacionado con clubes españoles y se apunta que saldrá de Old Trafford. Pero quién sabe: quizá pueda ganarse un sitio con un Mourinho que, eso sí, dispondrá de manga ancha para construir un equipo a su antojo.

Xabi y Carletto, un reencuentro amistoso

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Pero no todos los reencuentros generarán recelos este verano. Ancelotti es uno de esos técnicos que antes mencionábamos: tras pasar por Milan, Chelsea, PSG y Real Madrid, esta vez será el entrenador de otro transatlántico como el Bayern Múnich. En el club alemán volverá a encontrarse con Xabi Alonso, que ya fuera su baluarte en el centro del campo del conjunto blanco. Con 34 años y tras dos temporadas en la Bundesliga, al donostiarra aún le queda fútbol en sus botas para manejar los hilos del centro del campo bávaro, siendo uno de los muy buenos futbolistas con los que contará el técnico italiano en su nueva etapa en los banquillos. Al fin y al cabo, Europa es un pañuelo.

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Gabriel Caballero