No fue el gran clásico de la liga inglesa el partido que prometía, pero Liverpool y Manchester United disputaron un intenso encuentro en el que prevaleció el orden y en el que rara vez se vio ese ida y vuelta que tan poco gusta a los entrenadores. El equipo de Klopp quiso mandar en su estadio y llevó en todo momento la manija del encuentro, pero apenas encontró resquicio alguno en la ordenada defensa del conjunto de Mourinho, quien planteó el choque agazapado en su área esperando encontrar alguna salida rápida con la que sorprender a los reds. Ni unos ni otros lograron su objetivo en un 0-0 final en el que el Liverpool no supo reflejar en el marcador su dominio en el verde de Anfield.

Jugadores que en buena parte venían de una intensa y relevante jornada de selecciones y bajas importantes para cada equipo: Sadio Mané no era de la partida en el Liverpool y Pogba causaba baja en el United. Su lugar lo ocupó Ander Herrera, que este año se ha visto relegado al banquillo con la llegada de Matic tras su buena temporada anterior. Mourinho dibujaba así un claro 4-4-2 con Ashley Young, otra de las sorpresas del equipo, en la banda derecha, con Martial en la izquierda y Mkhitaryan y Lukaku en punta.

Un equipo, el de Manchester, preparado para el contraataque frente a un Liverpool que mandó en la posesión de balón, pero que apenas encontró profundidad. En la primera parte fue Salah quien agitó el juego de los reds, yendo al centro desde la banda y dando una marcha más a su equipo, mientras que el rival tenía por referente arriba a un Lukaku que se encontró a veces demasiado solo en su objetivo.



Pasada la media hora llegaron las mejores ocasiones del partido, una para cada equipo: Joel Matip remató cerca del área pequeña obligando a De Gea a su intervención habitual, realizando una gran parada con el pie cuando el balón ya parecía irse a la red. El rechace lo cazó Salah, que tiró el balón fuera pegado al palo. Poco después, una gran triangulación entre Mkhitaryan, Martial y Lukaku acabó con un uno contra uno entre el belga y su compatriota Mignolet, llevándose el duelo el guardameta tras no ajustar bien su remate el ex del Everton.

La segunda parte vio cómo el Liverpool acrecentaba su dominio en el terreno de juego, esta vez acechando más la portería de De Gea aunque sin crear ocasiones claras. En ello tuvo mucho que ver Coutinho, que se erigió como actor principal en este segundo acto: por sus botas pasó el fútbol de su equipo. Mourinho trató de reaccionar cambiando piezas en el equipo y dando entrada a Lingard y Rashford, pero apenas cambió el guion para los suyos. También Klopp jugó sus bazas: cuando el partido se aletargaba entraron Sturridge y Oxlade por Salah y Coutinho, que acusaban ya la fatiga acumulada. Especialmente activo estuvo el ex del Arsenal por la banda derecha.

No se vieron goles en Anfield, a pesar de los esfuerzos de los locales por llevarse los tres puntos. Tampoco le funcionó el plan al United, que a tenor de los visto en el partido puede decirse que ganó un punto. Le sirve en su carrera con los vecinos de Manchester, mientras el Liverpool continúa lejos de la cabeza de la tabla.

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Gabriel Caballero