No le iba nada mal a Allegri con la defensa de cinco: contar con tres centrales de la categoría de Barzagli, Bonucci y Chiellini y laterales ofensivos como Alves y Alex Sandro le otorgaban muchas posibilidades. Sin embargo decidió cambiar el sistema, doblar el número de jugadores en banda y rodear de más opciones a Dybala en la mediapunta. Cuadrado fue su elección inicial en la derecha y en la izquierda improvisó: allí ubicó a Mandzukic, delantero habitual que ya había jugado en banda en el Wolfsburgo. En la derecha tenía variantes, unas veces era Alves el lateral derecho y otras adelantaba al brasileño, colocando a un Barzagli en el lateral que en defensa se juntaba a Bonucci y Chiellini para formar defensa de cinco con Alves apoyando atrás. La Vecchia Signora levantó el doblete en Italia y en Europa alcanzó la final de la Liga de Campeones, donde sólo el Madrid pudo doblegarles. Para esta temporada Allegri quiere asentar su propuesta: para ello se han incorporado dos importantes fichajes para las bandas del Juventus Stadium: el brasileño Douglas Costa y el italiano Federico Bernardeschi.

El de Bernardeschi es uno de los grandes fichajes del verano: en apenas tres años se ha convertido en uno de los mejores futbolistas italianos gracias a su rendimiento en la Fiorentina, que lo ha traspasado a la Juventus por 40 millones. Bernardeschi es el heredero de la magia italiana aunque nombres como los de Baggio, Del Piero o Francesco Totti sean palabras mayores. Probablemente llevará el mítico 10 de la maglia bianconera, que ya llevaran en su día los dos primeros o Michel Platini (Dybala eligió el 21 que vistió Zidane). Sin embargo, Bernardeschi no es un trequartista al uso, sino un rápido y creativo futbolista que prefiere entrar por banda, preferiblemente por derecha para ir hacia dentro con su zurda. Tras brillar con Italia en el Europeo Sub-21, categoría que se le quedaba pequeña, será uno de los hombres importantes de la Azzurra y dará un salto en sus aspiraciones al fichar por el campeón de Italia y subcampeón de Europa.



Tras varios años en Ucrania con el Shakhtar Donetsk, Guardiola rescató a Douglas Costa para incorporarlo al primer nivel europeo en las filas del Bayern Múnich, donde formaría parte de su amplia nómina de extremos. Su primera temporada en el Allianz Arena fue francamente positiva. De hecho, con el buen hacer de Kingsley Coman y Costa parecía que había llegado el relevo de los ya veteranos Robben y Ribèry, cuyos problemas con las lesiones les habían relegado a un segundo plano. No obstante, la marcha de Guardiola y la llegada de Ancelotti cambió el panorama: una vez recuperado de sus lesiones, Robben volvió a ser el eléctrico extremo de siempre, y Ribèry, con la confianza del técnico italiano, regresó al once del Bayern cuando parecía que ya estaba en la recta final de su carrera. Coman, cedido precisamente por la Juventus, sigue en Alemania tras ejercer el Bayern su opción de compra, pero Douglas Costa ha tomado el camino contrario: llega a Turín cedido con opción de compra obligatoria de 40 millones. Junto a su compatriota Alex Sandro, que sigue en el club tras los rumores de su marcha al Chelsea, formará una espléndida banda izquierda.

Debilitado en defensa

La Juventus pierde dos piezas importantes en la zaga con la marcha de Bonucci al Milan y de Alves al PSG (aunque donde más se notará la ausencia del lateral brasileño será en ataque), y a cambio refuerza considerablemente su ataque con Douglas Costa y Bernardeschi. Para sustituir a Alves han contratado al polivalente lateral milanista De Sciglio, que buscará en Turín parecerse más al de sus inicios en San Siro que al de las últimas temporadas, mientras que podría llegar también un central para reemplazar la sensible baja de Bonucci a pesar de contar Allegri con cuatro centrales como Chiellini, Barzagli, Benatia y Rugani. Otros fichajes han sido el de la promesa uruguaya Bentancur para el centro del campo y el de Szczesny para la portería, donde reemplazará al ahora valencianista Neto. Cambios importantes en la Vecchia Signora, que sigue siendo el rival a batir en Italia y que buscará, una vez más, levantar una Liga de Campeones que se le resiste en el último paso.

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Gabriel Caballero