Hicieron falta 32 años para que la Copa de Europa regresase a las vitrinas del Bernabéu. Aquel gol de Mijatovic a la Juventus culminó el trabajo de toda una temporada en Europa que, bajó las órdenes de Jupp Heynckes, dio como resultado la ansiada Séptima. Poco antes, en semifinales, el conjunto blanco había eliminado al rocoso Borussia Dortmund de Ottmar Hitzfeld gracias a los goles de Morientes y Christian Karembeu en el partido de ida, jugado en España. La Séptima sería el primer entorchado de los tres que se alzarían en seis años, y todos tenían algo en común: un futbolista francés marcaría en semifinales.

Karim Benzema ha despertado del letargo goleador en el que estaba sumido esta temporada para tratar de mantener viva esa “tradición”, una cita a la que no ha acudido puntual en este ciclo victorioso reciente del Madrid en Europa, pero a la que sí se ha presentado con frecuencia. Su doblete ante el Bayern fue clave para una trabajada y sufrida clasificación para la final de Kiev, y de lo que se haga en ese último partido dependerá que un futbolista del país galo haya sido de nuevo talismán para el triunfo final.

Christian Karembeu (97-98)

El fichaje de Karembeu por el Real Madrid procedente de la Sampdoria fue un auténtico culebrón, con el Barcelona de por medio, que finalmente culminó con su llegada al Bernabéu en el mercado de invierno de aquella temporada a cambio de 500 millones de pesetas. Miembro de la magnífica generación francesa que conquistó el Mundial y la Eurocopa, su rendimiento en el Madrid no estuvo a la altura de las expectativas generadas por las dificultades de su llegada, pero sí era un jugador solvente que dejó buenos momentos en el club. El que más, su gol en aquel partido ante el Borussia en Madrid, marcado por la caída de una de las porterías antes del comienzo del partido y el retraso de una hora hasta que trajeron otra de la Ciudad Deportiva. Su punterazo dio aire al Madrid, que defendió el 2-0 cosechado en la ida con un empate sin goles en Alemania.

Nicolás Anelka (99-00)

La “maravillosa locura” de Lorenzo Sanz, con un traspaso récord por la joya del Arsenal, quedó muy lejos de lo que prometía ser el delantero del Real Madrid durante muchos años. Los problemas de adaptación y las continuas polémicas que rodearon al francés ensombrecieron el talento que poseía a raudales. Este se desencadenó en las semifinales de la Liga de Campeones ante el Bayern: marcó el primero en la ida con una perfecta definición ante Oliver Kahn, en un partido que concluyó 2-0 a favor del Madrid, y en la vuelta en Alemania cortó de raíz la remontada que ya había iniciado el equipo bávaro con el tanto de Jancker, marcando Anelka de cabeza un empate que ya se le hizo muy cuesta arriba al Bayern y que hizo inefectivo el segundo de Elber. Solo estuvo un año en el Real Madrid, pero dejó su sello en la Octava.

Zinedine Zidane (01-02)

El referente de aquella generación francesa y considerado uno de los mejores jugadores del mundo llegó al Madrid con el objetivo de ganar la Champions que se le resistía con la Juventus, y quién le iba a decir que años después sería el primer técnico en ganar la Liga de Campeones (como tal) dos años consecutivos, teniendo ahora la oportunidad de ganar la tercera. Hablar de Zidane en la Novena es hacerlo de aquella volea caída del cielo de Glasgow, pero antes, el Madrid se enfrentó a su eterno rival azulgrana en semifinales, y fue el propio Zizou quien abrió el marcador en Barcelona al elevar el balón sobre Bonano. El partido concluyó 0-2 y allanó el camino hacia la final ante el Bayer Leverkusen.

Karim Benzema en los años recientes

El delantero francés, mitad 9 mitad 10, siempre ha sido un delantero con estrella para aparecer en los momentos más complicados, y las semifinales de la máxima competición continental son una prueba de ello. En 2013, tras el mal partido del Madrid en Dortmund que acabó 4-1 en una noche espectacular de Lewandowski, inició el atisbo de remontada que llegó demasiado tarde con su tanto en el 83 y el de Ramos en el 89.

Se quitó la espina al año siguiente, al marcar el único tanto del partido en la ida de semifinales en Madrid ante el Bayern de Guardiola. Después, en la vuelta en el Allianz Arena, llegaría la contundente e inesperada victoria por 0-4. Aquel sería el año de la Décima.

En la Undécima no hubo tanto francés en semifinales, teniendo lugar una eliminatoria ante el Manchester City que se decidió con un único gol del brasileño Fernando en propia puerta. Tampoco lo hubo en la Duodécima, pero sí dejó Benzema una imagen para el recuerdo y una de las que definirán su carrera: con el cielo oscureciéndose sobre el Vicente Calderón, Benzema hizo magia para deshacerse en un palmo de terreno de tres defensas del calado de Godín, Giménez y Savic, dando toda la ventaja para que Kroos e Isco cocinasen el tanto que dio la tranquilidad al Madrid después del 2-0 que había subido al marcador el equipo de Simeone (3-0 en la ida).

Y muchos años antes… Raymond Kopa en 1957

También tuvo aquel legendario Real Madrid de Di Stefano y Gento su representante francés, un Raymond Kopa que formaba parte de aquella delantera ocupando el extremo derecho y que ganó tres Copas de Europa con el equipo blanco. En la primera de ellas disputó las semifinales ante el temible Manchester United de Sir Bobby Charlton. Ganaría el Madrid en la ida por 3-1, y en la vuelta defendió el resultado en Inglaterra con un empate a dos goles en el que Kopa marcó el primero.

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Gabriel Caballero