cristiano ronaldo ficha por la juventus


No iba de farol. Al menos, la noche en la que el madridismo celebraba su enésima Champions League y Cristiano Ronaldo, una vez más, alzó la voz para dejar entrever que se largaba del Real Madrid. Pasaron los días y el que se terminó yendo, para sorpresa de todos, fue Zinedine Zidane. Luego llegó Lopetegui. Comenzó el Mundial. Y los rumores, poco a poco, fueron cada vez tomando más forma. El posible interés de la Juventus, el visto bueno de Florentino Pérez a aceptar una oferta de 100 millones de euros, el OK de CR7 a Agnelli… y así hasta confirmarse una noticia que, sin duda, marcará un antes y un después en la historia del Real Madrid.

Ronaldo ficha por la Juventus después de nueve años como jugador blanco en el que ha firmado 450 goles y en el que ha conquistado todos los títulos habidos y por haber, tanto a nivel colectivo como personal. Se marcha seguramente el jugador más importante de la historia blanca, con permiso de Di Stéfano. La dimensión de su adiós todavía es difusa. Y es que cómo lo ha hecho, dista mucho de lo que es: una leyenda. Se marcha tras un frío comunicado del club blanco y una carta todavía más carente de ningún tipo de emoción. Habiendo Facebook, Twitter o Instagram, despedirse así es de ser cicatero. Aun así, lo lógico sería que presidente y jugador se estrechasen las manos, pese a sus diferencias, y el homenaje a CR7 fuese el que merece.

El madridismo está en shock. Falta todavía por ver su presentación con la Juve, por la que firma por cuatro temporadas a cambio de 30 kilos netos por cada una de ellas. Si todo va bien, en Turín estará hasta que tenga 37 años. También está por ver las veces que reclama una mejoría de contrato o si su rendimiento es el óptimo para un jugador de 33 años. Lo que está claro es que Cristiano quería un cambio de aires, ya fuese por cuestiones de cariño o económicas. Y con su huida al Calcio se confirma que los contratos son papel mojado. La Juve pagará un 10% de su astronómica cláusula de rescisión, de 1.000 kilos.



¿Una buena operación?

A priori parece una fantástica operación: que te den 100 millones por un jugador de 33 años que debería estar dando los últimos coletazos de su carrera suena a oportunidad de mercado irrechazable. Sin embargo, estamos hablando del actual Balón de Oro. De un tipo que no se cansa ni de ganar ni de cuidarse ni de dejarse la piel sobre el verde por el número uno del mundo. Estamos hablando, si el The Best es la vara de medir, del mejor del planeta ahora mismo. Y, desde la óptima contraria, pagar 100 kilos por el mejor no parece tampoco una opción descabellada para la Juventus.

La pregunta que se hace el madridismo ahora está clara: ¿quién ocupará su lugar? En el pódium de los mejores del mundo ahora mismo, aparte del luso y Messi, estarían Griezmann o Neymar. El galo es imposible. Y el brasileño, un viejo anhelo de Florentino, parece el elegido. El problema está en sacarlo de un PSG que pagó hace menos de un año 222 kilos por él y del que es piedra angular en el ambicioso proyecto de Al Khelaifi. Exactamente sucede lo mismo con Mbappé, cuyo presente es tremendo y al que el futuro, si nada se tuerce, le pertenece. Kane acaba de renovar con el Tottenham; lo mismo que Salah con el Liverpool. Y un peldaño más abajo se encuentra Hazard, quién sí parece reunir todas las condiciones para recalar en Chamartín: no ha renovado y ha reconocido que la idea de jugar de blanco le gusta.

Me sorprende también que Florentino haya dado el OK antes de haber fichado a un sustituto, más teniendo como ejemplo al Barcelona el verano pasado con Neymar. Hasta el 31 de agosto pueden pasar muchas cosas. Sin embargo, la que ya no veremos en la Liga será la lucha encarnizada entre Cristiano y Messi. Los derbis, sin los dos mejores, serán diferentes. Cristiano se marcha con una sensación un tanto amarga por el cómo, pero con un legado que en el Bernabéu seguramente nadie supere. ¿Hay vida después de CR7? El tiempo lo dirá.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.