El año que Bierhoff batió a Ronaldo

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Era el verano de 1997 y la noticia caía como un océano de agua fría entre la afición del FC Barcelona: Ronaldo Nazario, que había firmado una de las mejores temporadas individuales que se le recuerdan a un futbolista, fichaba por el Inter de Milán tras no llegar a un acuerdo con José Luis Núñez para su renovación y aceptar la generosa oferta del equipo italiano, que pagó la clausula del entonces mejor futbolista del mundo. El club nerazzurro, que llevaba unos años sin ganar el título y vivía a la sombra de Milan y Juventus, daba así un golpe en la mesa aumentando exponencialmente sus opciones con el astro brasileño. Y efectivamente, el rendimiento de O Fenómeno fue extraordinario en su primera temporada, marcando una buena cantidad de goles y demostrando todo su talento, pero… quién le iba a decir que un delantero del Udinese le iba a arrebatar el título de Capocannoniere. Quién iba a decir que Oliver Bierhoff firmaría la temporada de su vida y marcaría más goles que Ronaldo Nazario.

Bierhoff se lo tuvo que currar bastante hasta que en la Eurocopa de 1996 llegase su gran momento. Sin sitio en la Bundesliga, donde apenas tuvo minutos en el Hamburgo y el Borussia Mönchengladbach, hizo las maletas hacia Austria donde se hartó a marcar goles en el Austria Salzburg. En Italia lo tuvieron en cuenta y el Ascoli se fijó en el delantero germano. No obstante, su primer año en el Calcio no fue nada fácil: apenas vio puerta y el club italiano descendió a la Serie B. Ya en la segunda categoría del fútbol transalpino, Bierhoff pudo demostrar su capacidad goleadora marcando 46 goles en tres temporadas. Esto no pasó desapercibido en el Udinese, que se hizo con los servicios del tanque alemán en 1995. No tardó mucho en demostrar al club que no se habían equivocado: en su primera temporada en Udine marcó 17 goles que llevaron a Berti Vogts a confiar en él para la Eurocopa de Inglaterra.

No lo tenía sencillo Bierhoff para entrar en el equipo titular con la presencia de Jürgen Klinsmann, pero la final de aquel torneo le tenía reservado un lugar en la historia del fútbol. Sin haber marcado ningún gol hasta entonces y entrando desde el banquillo por Mehmet Scholl, apenas tardó cuatro minutos en empatar el choque ante aquella República Checa que sorprendió a toda Europa. Ya en la prórroga, Bierhoff se convirtió en el autor del primer gol de oro de la historia, y con sus dos tantos le dio a Alemania la Eurocopa.

A pesar de sus éxitos internacionales no se movió de Udine y en la siguiente campaña siguió goleando para el equipo del Friuli, pero la mejor temporada para los bianconeri y para el propio Bierhoff llegaría al año siguiente, en la campaña 97-98, la misma en la que llegaba a la Serie A el mejor futbolista del mundo. Alberto Zaccheroni, ya consolidado en el banquillo desde 1995, formó un gran equipo ente los que destacaban el zaguero Pierini, que varios años más tarde pasaría por Racing y Córdoba, el centrocampista belga Walem, el italiano Gianniccheda, el carrilero danés Thomas Helveg y, sobre todo, el tridente ofensivo que daba forma al 3-4-3 del técnico italiano: el formado por Paolo Poggi, el brasileño Marcio Amoroso y el propio Bierhoff.

Bierhoff, delantero centro de los de antes que no contaba con una técnica exquisita ni una gran incidencia fuera del área, demostró aquel año todas sus virtudes: el remate (sobre todo su poderoso juego aéreo), su oportunismo al saber estar siempre en el lugar correcto, su capacidad para aguantar el balón y fijar a los centrales… Virtudes muy diferentes a las de un Ronaldo que siguió deslumbrando al mundo en la Serie A. El duelo directo entre ambos se saldó con una victoria para cada uno: en la primera vuelta, el Udinese ganó al Inter en casa con un tanto de Oliver Bierhoff. En la segunda, la escuadra nerazzurra derrotó al conjunto de Zaccheroni por 2-0, marcando Ronaldo el segundo tanto. Djorkaeff había marcado el primero.

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En su primer año en una liga tan difícil como la italiana en los años noventa, Ronaldo marcó 25 tantos que lo hubieran dado su primer título de Capocannoniere… si no fuera porque Oliver Bierhoff consiguió marcar 27, completando una extraordinaria temporada que, junto a los 10 de Poggi, elevaron al Udinese a la tercera posición final de la tabla. Segundo quedó el Inter de Ronaldo, que no pudo con la Vecchia Signora, la Juventus de Zidane, de Del Piero, de Edgar Davids… No obstante, el Inter alzó la Copa de la UEFA tras derrotar a la Lazio con una gran actuación de Ronaldo. Respecto a la tabla de goleadores, Bierhoff y Ronaldo quedaron por delante de nombres apenas conocidos como el de Roberto Baggio, que marcó 22 goles en aquella magnífica temporada en el Bologna, Batistuta, Del Piero, Montella, Inzaghi…

Aquel equipo de Bierhoff fue elegido el mejor de la historia del club por delante del reciente Udinese de Alexis Sánchez y Di Natale, también terceros en la temporada 2011-2012 aunque a más distancia de primero y segundo que entonces. El Milan, que había culminado una mala temporada (décimo en la tabla) en el regreso de Capello al banquillo rossonero tras su paso por el Real Madrid, se fijó en aquel equipo que había quedado tercero contra todo pronóstico, y de una tacada se llevó a San Siro a Zaccheroni, Bierhoff y Helveg. Los resultados fueron inmejorables en el primer año, pues el Milan volvió a lo más alto haciéndose con el Scudetto. Bierhoff permaneció tres temporadas en Milán, aunque sólo en la primera de ellas mantuvo los números que había tenido en Udine. Al lado de jugadores como Weah, Boban y Leonardo, además de Helveg, que se hizo con la banda derecha rossonera, Bierhoff marcó 20 goles, sólo superado en la tabla de goleadores por su antiguo compañero, Marcio Amoroso, que marcó 22 tantos con el Udinese que lo llevaron al Parma al año siguiente y más tarde al Borussia Dortmund. Ronaldo también firmó buenos números con 14 goles en 19 partidos, pero comenzaría un calvario con las lesiones que no vio su final hasta su extraordinario Mundial en 2002.

Bierhoff dejó un inmejorable recuerdo en Milán, como también lo dejó, evidentemente, en Udine. Actualmente trabaja como mánager para la selección alemana de Joachim Löw, con la que ha visto desde cerca reverdecer laureles con el título mundial de 2014. Uno de los mejores delanteros del Calcio de los años noventa, como también lo fue, claro, Ronaldo Nazario. Dos nombres que protagonizaron un magnífico duelo por ser el capo del gol en Italia.

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Gabriel Caballero