Lo que ha visto Shovkovskiy



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Cuando Shovkovskiy debutó con el Dinamo de Kiev allá por 1993, John Stones y Ross Barkley no habían nacido, y ayer ambos se enfrentaron al guardameta ucraniano en los octavos de final de la Europa League. Gusev adelantó al Dinamo en Goodison Park, pero Naismith y Lukaku remontaron para el Everton. Ahí estaba a sus 40 años Oleksandr Volodymyrovych Shovkovskiy, que vivió otro capítulo de su más que dilatada trayectoria en la que evidentemente le ha dado tiempo a ver de todo.

Cuando Shovkovskiy debutó con el Dinamo admirábamos a porteros como Walter Zenga, Andreas Köpke, Michel Preud’homme, Peter Schmeichel… otros tiempos. El ucraniano sigue defendiendo la camiseta de su club con frecuencia, la única que ha vestido además de la elástica de su selección. El guardameta vio otro formato de la Champions cuando la disputaban los diferentes campeones de liga, y ahí el Dinamo de Kiev entrenado por el imperturbable Valeri Lobanovsky se hizo fuerte convirtiéndose en una de las mayores sorpresas del fútbol europeo en los 90. Sucedió que se juntaron dos diablos llamados Shevchenko y Rebrov, que pusieron patas arriba el continente, y allí estuvo Shovkovskiy para verlo con la misión opuesta a ellos: salvar goles.

Bien recordado es aquel equipo en España, pues sacó los colores a los dos grandes de nuestra liga. En la temporada 97-98 derrotaron al Barcelona de Van Gaal, el de Rivaldo, Figo, Luis Enrique, Fernando Couto y compañía en la liguilla de grupos por un contundente 3-0 en Kiev, pero lo peor llegó unas semanas después cuando asaltaron el Camp Nou al ganar por 0-4, coronándose Andriy Shevchenko con un hat-trick del que Vítor Baía aún se está recuperando. Aquel año llegaron hasta cuartos, cuando fueron derrotados por la Juventus de un intratable Filippo Inzaghi, que marcó tres goles en Ucrania. Al año siguiente le tocó al Madrid, entonces actual campeón, cuando les tocó en gracia el Dinamo en cuartos: primero empataron 1-1 en el Bernabéu con gol de Sheva, y culminaron la jugada al derrotar a los blancos en Kiev con dos tantos más de ese delantero que indudablemente iba para estrella. Llegaron hasta semifinales, donde cayeron ante el Bayern, y Shevchenko fue el máximo goleador del torneo.

Rebrov era casi tan importante como su compañero y también se hartó a marcar goles por el Viejo Continente, pero mientras Shevchenko marcó una época en Milán ganando el Balón de Oro, Rebrov no tuvo tanta fortuna. Tras jugar durante cinco años en el Tottenham, Fenerbahçe y West Ham, regresó en 2005 a Kiev donde allí seguía Shovkovskiy, y permanecería tres temporadas volviendo a marcar unos cuantos goles. No coincidió de nuevo con Shevchenko, que volvió en 2009 a la que fue su casa. El ex del Milan y Chelsea sí se volvió a reunir con Shovkovskiy, claro, que ha sobrevivido a todos y ahí sigue.



El arquero ganó ocho títulos de liga seguidos desde 1993 hasta 2001, en lo que fue una auténtica tiranía local del Dinamo, además de unas cuantas Copas de Ucrania. Tras el paréntesis de 2002 volvió a lo más alto en 2003 y 2004, y a partir de ahí el título se fue turnando entre el conjunto de Kiev y el Shakhtar Donetsk hasta convertirse en los últimos años en un dominio absoluto de estos últimos. En total, hasta el momento, el palmarés del cancerbero se eleva hasta 12 ligas y 9 copas. Casi nada.

Para estar ahí durante más de 20 años y batir récords hay que ser bueno, pero no es que Shovkovskiy fuese un portero de primer nivel, y alguna pifia que otra se le recuerda. Sobre todo una que tuvo con la selección ante Eslovenia en un partido vital para la clasificación de la Eurocopa del año 2000: el bueno de Oleksandr se fue a patear un balón a la banda con tan mala fortuna que cayó en los pies de Acimovic, una de las figuras eslovenas, que envió el balón a la portería desde el centro del campo y a Shovkovskiy no le dio tiempo a regresar. Cómo se lo iba a imaginar.

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Pero pesan más los aciertos que los errores llevando los guantes de la selección, con la que ha jugado 92 partidos, y especialmente recordado es el Mundial de 2006 en Alemania, el único gran torneo de selecciones que ha disputado, dejando alguna marca para el recuerdo. Mal comenzaron las cosas recibiendo cuatro goles de España: en aquel partido, Shovkovskiy vio incluso una ruleta de Puyol, que parecía Zidane, cuya jugada culminó con un golazo de Torres. El calor, decían, que perjudicaría a los ucranianos: España cayó en octavos y Ucrania llegó a cuartos. Shovkovskiy no recibió ningún gol ante Arabia, Túnez ni ante Suiza en octavos, y eso que de por medio hubo una tanda de penaltis ante los helvéticos. En ella, el meta ucraniano detuvo primero el lanzamiento a Streller, después Tranquillo Barnetta disparó al larguero y posteriormente volvió a detener el disparo a Ricardo Cabañas. Ucrania marcaría su tercer lanzamiento y ya no haría falta más, así que Shovkovskiy se convirtió en el único portero en los mundiales que no ha recibido ningún gol en una tanda de penaltis. Genio. En cuartos cayeron por 3-0 ante la intratable Italia, que sería finalmente campeona del mundo.

En el apartado de lo que no vio Shovkovskiy está la Eurocopa de 2012, de la que además Ucrania era organizadora. Todavía era un habitual de la selección, pero se perdió por lesión la que hasta el momento es la única participación de Ucrania en este torneo. Posteriormente decidió dejar la selección, con 37 años, para centrarse en su club y ahí sigue tres años después, defendiendo la portería del Dinamo de Kiev. “Shovkovskiy, qué mítico” seguiremos pensando cada vez que se ponga los guantes.

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Gabriel Caballero