Hace cuatro años el Hellas Verona regresaba a la Serie A, y para la nueva aventura en la máxima categoría y evitar disgustos en forma de descenso contó con un habitual del Calcio como Luca Toni, que había peregrinado por varios clubes italianos (Roma, Juventus, Fiorentina…) tras triunfar en Alemania con el Bayern. No era una apuesta muy arriesgada: a sus 36 años, la veteranía y los tantos que pudiera aportar el veterano delantero de Módena serían bienvenidos en el Marcantonio Bentegodi. Pero toda previsión se quedó corta por muy optimista que fuera: los 20 goles que anotó Luca Toni aquella temporada ayudaron al Hellas Verona a pasar una temporada de lo más tranquila y el ariete demostró que aún le quedaban muchos goles en sus botas. De hecho, la siguiente temporada no hizo sino superarse marcando 22 tantos para aumentar la leyenda del delantero transalpino. Por eso no extraña que ahora al Hellas, que regresa a la Serie A ua temporada después del descenso de hace un año, no le tiemble el pulso a la hora de contar con otros veteranos del Calcio como Antonio Cassano o Alessio Cerci (que no lo es tanto). Ambos se unirán a otro viejo conocido como Giampaolo Pazzini, clave en el ascenso y que cumplirá su tercera temporada en el club.

Ambos llegan a Verona tras un año muy complicado: Cassano fue apartado de la Sampdoria y disputó su último partido en mayo de 2016, mientras Cerci, tras no encontrar una nueva cesión tras las de Milán y Bolonia, hubo de quedarse en el Atlético donde no contaba para Simeone, siendo más carne de chanza en las redes que otra cosa. Muy distinto fue el caso de Pazzini: el delantero internacional llegó en 2015 al Bentegodi procedente del Milan y, tras el descenso del Hellas a la Serie B, permaneció en el club y fue máximo goleador de la categoría con 23 goles.



Cassano y Pazzini volverán a coincidir tras aquellos magníficos años en la Sampdoria, donde formaron una gran y complementaria dupla en el ataque genovés. A sus 34 años, y tras un año en blanco, el rendimiento de Talentino es una incógnita, como lo es el de Cerci: en Verona esperan y desean que vuelva a ser aquel extremo que deslumbrara en el Torino hace algunas temporadas, rendimiento que le llevó a la Azzurra. No volvió a ser el mismo tras su salida de Turín, donde formó una buena dupla con Ciro Immobile. A sus 29 años tiene aún cuerda para rato y su nuevo entrenador, Fabio Pecchia (en su día mediapunta de Juventus o Nápoles) procurará que el romano recupere la confianza.

Los sorprendentes campeones de la Serie A en 1985 buscarán asentarse en la máxima categoría (y de paso tratar de derrotar al Chievo Verona en el Derby della Scala ahora que los asnos vuelan) y para ello ya tienen su particular tridente: la PCC.

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Gabriel Caballero