El Celta de Vigo perdió (0-1) anoche en Balaídos contra el Manchester United en la ida de las semifinales de la Europa League. Una derrota por la mínima que obliga a los de Eduardo Berizzo a marcar en Old Trafford para no dejar escapar la última bala de la que dispone esta temporada para estar en competición continental la próxima y, de paso, hacerse con su primer entorchado europeo si no contamos la difunta Copa Intertoto de 2000 y que, lógicamente, no dio para salir a la calle a celebrarla. Un cometido, el del próximo día 11, que parece complicado pero que tras lo visto ayer, no implica que sea imposible.

Todo a la Europa League

Porque desde hace unos meses el Toto ha priorizado la Europa League y ha dejado de lado la Liga. Acabar entre los seis primeros es ya una utopía porque entre otras cosas, de los últimos seis partidos, los celestes únicamente han conseguido una victoria. Aunque esos tres puntos ante el descendido Granada los consiguieron los suplentes, lo cierto es que la ‘segunda unidad’ del Celta poco ha podido rascar desde que su técnico optó por dar descanso a los titulares pensando única y exclusivamente en la competición continental.

Aunque es ventajista decirlo, si esas cinco derrotas hubiesen sido triunfos, el Celta estaría hoy tres puntos por debajo del Athletic, que es quien ocupa la sexta plaza. En cualquier caso, y tirando de tópico, el que no arriesga no gana y ahí Berizzo decidió que prefería que su once tipo no sufriera ningún desbarajuste (a Iago Aspas lo ha dosificado como el que más) en vistas de la eliminatoria ante el Manchester United. Un rival que hoy en día impone sólo con escuchar su nombre, pero que futbolísticamente está a años luz de su mejor versión.

El equipo de José Mourinho salió a Balaídos sin Ibrahimovic, lesionado de gravedad; con Romero en lugar de De Gea y con Blind de central cuando es lateral. Aparentes ventajas para un Celta que lo hizo con su once de gala, perfectamente fresco, y mentalizado para lograr algo grande. Su rival, confeccionado para llevarse la Premier y no pasar apuros para estar en Champions la próxima temporada, no sólo no está entre los cuatro primeros en su liga sino que la distancia con el líder es de 16 puntazos. Un dato que habla de la irregularidad del United en la competición doméstica y del que se puede extrapolar que para él, la Europa League también puede ser el camino a la Orejona.

En cualquier caso, y pese a que el estadio vigués fue una caldera, la sensación que deja el choque de ayer es de rabia. Porque decidió un libre directo de Rashford y porque si bien el cuadro visitante también, el Celta pudo abrir la lata en más de una ocasión. Siete disparos por bando, dos entre los tres palos del Celta y cinco de los ingleses, quizá hubiese merecido algo más para los de casa. Queda la vuelta, en el Teatro de los Sueños, donde todo es posible. Los de Berizzo están obligados a afinar la puntería, sí o sí, para estar en Estocolmo el 24 de mayo. Y demostrar que su técnico no se equivocaba jugándoselo todo a una carta.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.