Semifinal a la vista

higuain

No era casualidad que todo el mundo quisiera al Galatasaray en cuartos de final de la Liga de Campeones. Los turcos estaban señalados como la cenicienta del sorteo, y por eso cuando Steve McManaman sacó la bola que les emparejaba con el Real Madrid, la afición merengue sonrió. Luego es normal que, a medida que se acerca una gran cita a la que acuden hombres como Wesley Sneijder o Didier Drogba, el optimismo se modere. Pero una vez comenzó el partido y se desarrollaron los primeros minutos, el optimismo y relajación del primer día volvió a recorrer el pensamiento de los presentes en el Santiago Bernabéu.

El 3-0 es un resultado tan inapelable como merecido. Incluso corto para la diferencia abismal que se manifestó entre ambos equipos sobre el terreno de juego. Sólo el conformismo merengue y el interés en no encajar goles evitó una goleada histórica. Porque sí, pudo haberla. Más que nada porque la diferencia entre ambos equipos no termina sólo en la calidad individual de sus futbolistas, sino también en la colectiva. El Galatasaray fue un equipo caótico estratégicamente durante los noventa minutos. De nuevo, los cuartos de final son coser y cantar para el Real Madrid.

Terim y los suyos, víctimas de su excesiva alegría a la hora de mirar hacia adelante, cometieron varios errores de una gravedad enorme si tenemos en cuenta quién era su rival. Uno de ellos, dejar pensar a Xabi Alonso. Pocos partidos tan plácidos se recuerdan para el donostiarra, que recibía una y otra vez libre de marca, y con el tiempo suficiente como para poner el balón donde le viniera en gana.

Otro error sumamente grave fue dejar sólo una y otra vez ni más ni menos que a Cristiano Ronaldo. Y es que Eboué era un puñal en fase ofensiva –protagonizó dos de las acciones de gol más claras para el equipo turco–, pero una perita en dulce en defensa. Sus proyecciones en ataque eran sinónimo de contragolpe blanco por el espacio que dejaba a su espalda.

Lo mejor del Galatasaray, sin duda, fue Didier Drogba. Es una pena que este futbolista esté en la fase final de su carrera, porque verle jugar sigue siendo emocionante. Un espectáculo de delantero que, en solitario, se las apañó para crear varios quebraderos de cabeza a la zaga del Madrid. Especialmente a un Sergio Ramos que tuvo que ver en varias ocasiones como Varane le sacaba las castañas del fuego. Otro gran partido del francés, cuyo único fallo fue provocado, precisamente, por un giro de Drogba marca de la casa.

Por último, un par de detalles interesantes para el Madrid. Primero, que están sabiendo aprovechar las jugadas a balón parado. Sabemos que en contra sigue siendo asignatura pendiente –aunque anoche no sufrieron en este aspecto–, pero en ataque están sabiendo sacarles mucho partido. El otro apunte, que los goles fueran obra de Cristiano Ronaldo, Karim Benzema y Gonzalo Higuaín. Importante de cara al tramo final de temporada que francés y argentino cojan moral y se enchufen de cara a puerta. Cristiano necesita colaboración.

Todavía hay que jugar el partido de vuelta en Estambul, pero se presenta como un trámite. La ventaja de 3-0 parece insalvable vistos los potenciales de ambos equipos. Tanto es así que Xabi Alonso y Sergio Ramos forzaron la tarjeta amarilla para llegar limpios a semifinales. Estas supondrían las terceras de José Mourinho con el Real Madrid en tres años, después de ocho nefastas temporadas cayendo en octavos de final. Tan mal no lo estará haciendo el portugués, ¿no?

Sobre el autor Ver todos los posts

Daniel Iglesias

Tu Fe Nunca Decaiga