Manucho, goles que suman… y que restan



Manucho

En la dilatada carrera de Sir Alex Ferguson como entrenador del Manchester United, que duró nada más y nada menos que 26 años en el cargo, existieron, cómo no, luces y sombras. En todo ese tiempo le dio mucho tiempo a acertar, pero también para toparse con algunos lunares en forma de fichajes que por mil y una razones no llegaron a cuajar. A nivel de inversión económica, futbolistas como Juan Sebastián Verón o Anderson (ahora ‘Andow’) no dieron la talla en Old Trafford. Deportivamente, Ferguson apostó en su día por jóvenes con futuro que se quedaron a medias, como Kleberson, Djemba-Djemba, David Bellion, Gabriel Obertan, del hace poco comentado Bebé o del caso que nos ocupa hoy, Mateus Alberto Contreiras, alias ‘Manucho’.

Manucho y Cristiano Ronaldo Manucho, angoleño de nacimiento, dio el salto al fútbol inglés después de que a las manos de Carlos Queiroz —quien también recomendó posteriormente el fichaje de Bebé— llegara un CD con las mejores imágenes del prolífico goleador, por entonces en el Petro Atlético (2007). Seis meses de seguimiento y tres semanas a prueba fueron suficientes para que Manucho firmara el contrato de su vida en diciembre de ese año. Un mes después, y con problemas para adquirir el permiso de trabajo en Inglaterra, se fue cedido al Panathinaikos, donde en su debut marcó. A sus 23 años, su futuro parecía destinado a triunfar bajo las órdenes del técnico escocés.

Al chicharro de su estreno se sumaron tres más antes de volver a la Premier, ya con el papeleo solucionado. Con el ‘26’ a la espalda, apenas tuvo el protagonismo deseado. Debutó con la elástica roja e incluso marcó su primer gol jugando con el equipo reserva ante el Everton, pero la dura competencia le envió, casi un año después de su llegada, de nuevo a un club como cedido, en este caso, al Hull City. Ahí, por fin, se estrenó en la Premier, aunque su bagaje tampoco fue escandaloso: dos tantos en 13 apariciones. Con todo, en verano de 2009 y según sustenta el propio futbolista, su cabeza estaba centrada en la Copa de África del año siguiente, la misma que podría perderse si no jugaba con asiduidad. Por ello, y en contra de las recomendaciones de Ferguson, prefirió abandonar las Islas para encontrar la estabilidad en Valladolid.



Nada más llegar al cuadro pucelano, una de esas frases que marcan (y lastran): «Soy un delantero cuya función es marcar el mayor número de goles. Se verá por los números de partidos que juegue, pero mi meta es marcar entre 30 y 40 goles», aseguró en su presentación. Así, muchos aficionados coincidirán en que cada vez que ven jugar a Manucho lo asocian a ese jugador que iba a convertirse en Pichichi en función de la cantidad de partidos que jugara. Decir que aún hoy, casi seis años después de aquella cita célebre, el pronóstico de Manucho no se ha cumplido. Suma 25 goles en su carrera a nivel de clubes incluyendo el que hace unas horas le ha marcado a la Real Sociedad y que le ha dado los tres puntos al Rayo Vallecano, su peúltima aventura ya con 31 años. ¿Alcanzará antes que finalice la temporada los 30 que se puso de meta hace más de un lustro?

«El objetivo es quedar entre los tres primeros en Liga» dijo en broma el día de su presentación con el conjunto madrileño. Entonces, el pasado verano, y quizá tras haberse dado cuenta de la patinada que soltó cuando llegó a España, reconoció entre risas no tener «ninguna cifra de goles marcada». De momento el Rayo no es tercero, pero puede presumir de llegar al ecuador del campeonato con 23 puntos, más de la mitad de los que se necesitan para seguir en Primera. Manucho, por su parte, se dedica a ayudar a su equipo con la confianza de Paco Jémez. Lleva dos goles, los dos en el tramo final de los partidos ante Granada y Real Sociedad, los dos a domicilio, y los dos han valido para sumar al casillero dos victorias y seis puntos que saben a gloria en Vallecas. Como la que ahora, más modestamente, disfruta su ‘9’.

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Fernando Castellanos

Editor de NdF desde 2006 y periodista deportivo desde hace un poco menos.

  • Dunearrakis

    A este Manucho le falta mucho fútbol y le sobra soberbia. Venir a un equipo modesto como el Valladolid, cuyos objetivos son mantener la categoría sufriendo como el que mas, y prometer 40 goles, me parece de ignorante. Di “vengo a dar todo lo posible al club y aportaré todos los goles que pueda para conseguir los objetivos” y quedas como Dios, y no como un payaso. Dicho esto, Manucho creo que es un buen jugador para equipos de nivel bajo, como en su día fue el Valladolid y ahora lo es el Rayo, equipos que tienen un presupuesto muy limitado y que necesitan jugadores que aporten cosas, aunque no sean 40 goles.