Cristiano salva la primera bola de partido



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Las matemáticas hubiesen dicho lo contrario, pero un tropiezo del Real Madrid en Sevilla hubiera sido decir prácticamente adiós a la liga. Se contaba con la victoria del Barça en Córdoba, y los azulgranas abusaron marcando ocho. El Madrid necesitaba ganar en un estadio que se le ha dado bien en las últimas temporadas, pero que llevaba mucho tiempo sin ver perder a los suyos: lo consiguió el equipo blanco, pero no fue fácil. Es más sencillo si cuentas con Cristiano Ronaldo y te marca tres goles; 21 lleva ya marcados al Sevilla, por donde ya reparten carteles de busca y captura del portugués. Cristiano decidió un partido tremendamente competido e igualado que se resolvió por detalles puntuales y al que el Sevilla nunca perdió la cara: el 2-3 indica que hasta el final vendió caros sus puntos el Pizjuán.

A la que fue su casa volvía una vez más Sergio Ramos, aunque seguro que por vez primera como centrocampista: Ancelotti no confía en Illarra ni en Lucas Silva, y Khedira ya está fuera. No es que Ramos hiciera un gran partido, pero fue vital aunque en circunstancias extrañas. El encuentro fue una balanza perfectamente equilibrada en su primera media hora tan sólo ligeramente sacudida con una buena ocasión de Cristiano que evitó Sergio Rico y otra poco después de Aleix Vidal para el conjunto andaluz, pero ese equilibrio se rompió en forma de encontronazo entre Sergio Ramos y Krychowiak: el polaco tuvo que ser atendido más tiempo de la cuenta, y el Madrid encontró la brecha en la fortaleza hispalense. Primero Cristiano marcó de cabeza tras un buen movimiento de Isco en la banda izquierda, y poco después, tras rematar un centro de James prolongado por Chicharito de cabeza.



Parecía que los de Ancelotti se marcharían satisfechos al descanso conscientes de una ventaja considerable, pero errores propios lo impidieron: primero Marcelo no acertó a despejar en su lado y después Ramos derribó a Aleix Vidal dentro del área al medir mal su entrada. Bacca no falló desde los once metros y dio algo de justicia en el marcador a un buen Sevilla.

Ese gol del delantero colombiano dio más vida a una segunda mitad donde la igualdad volvería a hacerse notar en la balanza, y en la que de nuevo Cristiano haría valer su peso en goles. Volvía Gareth Bale de su lesión, y lo hizo con buen pie: Reyes fue al choque con el expreso galés y salió mal parado, y una vez que el ex del Tottenham se hizo con el balón puso un medido centro desde la banda derecha hacia la cabeza de Cristiano, que este no desaprovechó para enviar el balón a la red con una perfecta parábola fuera del alcance del radar de Sergio Rico. Celebró el portugués su gol con Ancelotti y el técnico italiano se sumó a la piña, consciente de la importancia del tercer tanto de los suyos. Sin embargo, la tranquilidad no le llegaría hasta el pitido final.

Emery quemó las naves dando entrada a Denis Suárez, Iborra y Gameiro, y los suyos acortaron distancias con un tanto de Iborra tras una buena jugada de Aleix Vidal por la banda derecha. Quedaban diez minutos y el Madrid las pasaría canutas para mantener su ventaja, aunque también pudo aumentarla con un Kroos que lo intentó varias veces en la segunda parte desde fuera del área o una chilena de Ramos que salió fuera por poco. No obstante, la ocasión más clara fue para el Sevilla, cuando vio el balón pasar por el área pequeña tras remates de Gameiro y Suárez.

La ventaja de dos puntos se mantiene tras salvar el Madrid esta bola de partido en un escenario donde el equipo azulgrana no pudo pasar del empate. Quedan tres jornadas, y el equipo blanco no sabe de rendiciones.

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Gabriel Caballero